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Enviar muestras comerciales al extranjero sin que se queden en la aduana

Una muestra sin valor declarado no existe para una aduana. Cómo se factura, qué valor se pone, cuándo conviene importación temporal y qué escribir en la proforma para que llegue.

Publicado el 31 de agosto de 2026Actualizado el 15 de septiembre de 2026

Luis Sanz LorienteLuis Sanz LorienteCEO de Vycte y consultor de comercio exterior con más de 30 años de experiencia
Cajas pequeñas listas para enviar sobre una mesa de embalaje

Una muestra que sale de la Unión Europea es una exportación: necesita factura proforma, valor declarado y despacho, aunque no se cobre. El error clásico es poner «sin valor comercial» y un euro simbólico, que no es una declaración válida y es justo lo que retiene el envío. Hay tres vías según el caso: exportación definitiva con valor determinado, importación temporal para lo que vuelve, y el cuaderno ATA para ferias.

Por qué se quedan paradas

Porque una aduana necesita tres cosas de cualquier bulto que cruza su frontera: saber qué es, cuánto vale y bajo qué régimen entra. Una muestra no está exenta de eso por ser gratis.

Los motivos concretos de retención se repiten. Valor simbólico o ausente: «sin valor comercial» no es un valor, y un euro para un producto que cuesta trescientos es una declaración incorrecta. Descripción vaga: «muestras» no clasifica nada; hace falta qué es, de qué está hecho y para qué sirve, con su partida arancelaria. Requisitos del producto ignorados: una muestra de alimento, cosmético o producto sanitario está sujeta a los mismos registros y controles que un envío comercial en muchos países. Y documentación incompleta: sin proforma con los datos del destinatario y su identificación fiscal, el despacho no arranca.

Hay además una cuestión que sorprende: en varios países existen franquicias o simplificaciones para muestras de escaso valor, pero son del país de destino y las aplica su aduana, no la tuya. Dar por hecho que «por ser muestra no pasa nada» es una apuesta que se pierde con frecuencia.

Y una asimetría importante: dentro de la Unión Europea no hay despacho, así que enviar muestras a Francia o Alemania es simplemente un envío. En cuanto sale de la Unión, cambia todo.

Tres vías según lo que vaya a pasar con la muestra

vía
SituaciónVíaQué implica
La muestra se queda en destinoExportación definitivaProforma con valor determinado, despacho normal; el arancel lo paga el destinatario
La muestra vuelve tras una feria o demostraciónImportación temporalExención en destino si sale sin transformar y dentro de plazo
Material y muestras para una feria en país terceroCuaderno ATADocumento único aceptado en muchos países; se pide a la cámara de comercio con una fianza
Muestras dentro de la Unión EuropeaEnvío ordinarioSin despacho; sólo obligaciones fiscales de la entrega

Orientación general. La franquicia para muestras de escaso valor, cuando existe, la define el país de destino con sus propios límites y condiciones: conviene preguntarlo al destinatario o a su despachante antes de enviar.

Qué poner en la factura proforma

Es el documento que decide si el envío avanza. Lleva lo mismo que una factura comercial, más una mención de que no hay venta.

Datos completos del expedidor y del destinatario, con la identificación fiscal del destinatario, que en muchos países es obligatoria para despachar.

Descripción real del producto, con su partida arancelaria a seis cifras y el país de origen.

Cantidad, peso neto y bruto, y número de bultos, cuadrados con lo que va dentro.

Valor unitario y total, determinado por un método defendible: el de mercancías idénticas o similares, o el coste de producción más un margen razonable. El criterio está en valor en aduana.

La mención de que se trata de una proforma sin valor contable y de que las mercancías son muestras sin cargo, con la fórmula que corresponda. Decir que no hay venta es correcto; decir que no hay valor, no.

El Incoterm, que en muestras suele ser DAP o DDP si asumes el coste hasta destino, y conviene decidirlo: si va DAP y el destinatario no quiere pagar el arancel de una muestra que le regalas, el envío se queda en la aduana.

Y un consejo de forma: manda la proforma por correo al destinatario antes de que el bulto salga. Es lo que le permite preparar el despacho y avisarte si falta algo.

El cuaderno ATA, para ferias

Cuando lo que sale es material de exposición, muestras y equipo que van a volver, existe un instrumento pensado exactamente para eso.

El cuaderno ATA es un documento aduanero internacional aceptado en un buen número de países que sustituye a las declaraciones nacionales y a las garantías locales. Se solicita a la cámara de comercio del país de origen, con una fianza, y sirve para varios viajes dentro de su periodo de validez.

Qué cubre, según el país: muestras comerciales, material profesional y mercancías para exposiciones y ferias.

Qué exige: que lo que sale vuelva, sin transformar y dentro del plazo. La lista de material va detallada en el propio cuaderno y se sella a la salida y a la entrada de cada país.

Dónde falla. Volver con menos de lo que se llevó, porque una muestra se regaló, se vendió o se rompió. Eso hay que regularizarlo y pagar lo que corresponda. Y pasarse del plazo, que también genera deuda.

La alternativa, que muchos practican, es llevar las muestras en la maleta sin documentación. Funciona hasta el día que no funciona, y ese día suele ser el anterior a la feria.

Cuánto cuesta y cómo reducirlo

Enviar muestras es caro en proporción a lo que pesa, y la partida se descontrola con facilidad cuando la prospección va bien.

El transporte. Para pocos kilos con prisa, paquetería exprés. Lo que decide el precio no es el peso sino el peso volumétrico: una caja generosa con un producto ligero viaja al precio del hueco que ocupa. Ajustar el embalaje al producto es el ahorro más directo.

El despacho y las tasas en destino, que muchas veces la empresa de transporte adelanta y factura después con un cargo de gestión.

El arancel, si lo hay y si lo asumes tú.

Formas de reducirlo sin perder eficacia comercial: agrupar varias muestras para el mismo país en un solo envío en lugar de mandarlas de una en una; mandar menos referencias y mejor elegidas, acordándolas antes con el cliente; usar el viaje para llevarlas en mano cuando ya hay uno previsto, con su documentación; y cobrarlas a partir de cierto valor, que además cualifica al interlocutor: quien está dispuesto a pagar una muestra tiene un interés real.

Preguntas frecuentes

¿Puedo poner «valor solo a efectos aduaneros»?

Sí, y esa mención es correcta para indicar que no hay venta. Lo que no puedes es poner un valor simbólico: hay que declarar un valor determinado por un método razonable, aunque la muestra se regale.

¿Quién paga el arancel de una muestra?

Depende del Incoterm que pongas. Si va DAP, lo paga el destinatario, y conviene avisarle: nadie espera pagar aranceles por algo que le regalan. Si quieres que no le cueste nada, el envío va DDP y el coste es tuyo.

¿Las muestras de alimentación necesitan los mismos certificados?

En muchos países, sí: los requisitos sanitarios se aplican al producto, no al ánimo comercial del envío. Conviene preguntarlo antes, porque es la causa más frecuente de que una muestra de alimentación se quede parada o se destruya.

¿Sirve el cuaderno ATA en cualquier país?

Sólo en los que participan en el sistema, que son bastantes pero no todos. La cámara de comercio que lo emite te dice si tu destino está incluido y qué mercancías cubre allí.

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